








Hoy hemos empezado el día como lo dejamos ayer, lloviendo a todo llover, haciendo frío y con niebla un poco baja (las cumbres de las montañas no se veían), la pequeña ha arrancado a la primera, seguía comportándose como una jabata. El camino seguía siendo montañoso, durante la mañana nos hemos parado varias veces porque el paisaje se lo merecía, encima prácticamente íbamos solas, y hasta nos hemos permitido pararnos en medio de un puente ( de los muchos que vamos atravesando), a mí me daba un poco de cosa, pues aquí tienen la particularidad que el piso es de hiero, formando cuadritos, y si te bajas del coche ves como transcurre el rio, es ancho y caudaloso, por las nieves de las montañas. Aquí en Cánada hay agua y pinos, para dar y vender. Desde que hemos salido prácticamente en 2oo Km. no hay más que naturaleza, llueve mucho y hace frío, cuando hemos visto un cartel anunciando un hotel, creíamos que nos tomaríamos un café, asido así, pero metiéndonos y Mª José preguntando, nos han dicho que el hotel estaba cerrado, y posiblemente el café nos lo tomáramos a la otra orilla de la carretera, había un cartel de camping, y una casita, al bajarnos del coche, el primero que nos ha venido a recibir ha sido el perro, haciéndole carantoñas sin problemas, había un lago precioso, entre montañas nevadas, la verdad hacía frio, cuando hemos vuelto a por la pequeña, el señor de la casa ya nos tenía controladas y nos hemos acercado a ver si daban café, muy solicito nos ha dicho que nos lo preparaba, y se lo hemos agradecido. El señor se llama Mitch Cunningham, vive allí todo el año y cuida del camping. Nos ha dicho si éramos suecas o germanas, Mª José ha dicho que de España, se ha quedado asombrado, le ha explicado nuestro viaje, y nos ha sacado un libro de firmas, nosotras encantadas hemos dejado nuestra huella, la verdad para mí asido emotivo, no nos ha querido cobrar nada, muy acogedor. Le he dicho a Mª José que le preguntara que montañas estábamos atravesando, porque la verdad eran interminables. No obstante os pongo la foto para que veais donde estábamos, hemos continuado, y como no veíamos nada para, parar a comer, lo hemos hecho dentro de la pequeña (llovía a mares), y así hemos ido subiendo y bajando montañas, hasta que por fin hemos visto que íbamos dejando las montañas atrás, queríamos coger la carretera que enlaza con Alaska, (que mala, varios Km. con agujeros, que los sorteaba como podía, hasta que al fín venían las obras y nos han retenido durante veinte minutos, hemos bajado del coche, y Mª José ha aprovechado para preguntarle a la chica, donde se podía dormir y comprar alguna cosa, ella nos ha encarrilado donde estamos ahora, Watson Lake. (deciros que se ha despejado, de momento, veremos mañana).
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