Salimos de San Carlos con escolta de la policía, porque ya en Nogales nos habían acompañado parte de trayecto, puesto es como una bienvenida y la ruta de Méjico, (quitando el DF.)nos irán acompañando a tramos, pasamos en Obregón la visa del vehículo, (empleamos la mañana), aquí las cosas son lentas, pasan por las manos de barias personas y tardan un montón, cuando logramos salir, paramos a comer, hacía un calor horroroso, hablamos de la ruta, de por donde llegar a Los Mochis (vienen una pareja de Mejicanos), pues ellos unos cincuenta km. antes de llegar nos abandonaban para ir a ver alguno de sus hijos que Vivian cerca. Nos dijo que las carreteras de Méjico son estrechas y con muchas curvas, nos interesaba siempre que se pudiera coger la autopista, es de pago pero mejor, todos lo hicimos, (pero os tengo que decir, que a lo largo de 300 km. pagamos unas cinco veces 61 pesos y las otras dos ya ni me acuerdo porque cuestiones), es estrecha, siendo autopista cuando vas a adelantar da la impresión que no cabes en el carril y te vas a caer al sembrado, además tiene flejes y vas saltando constantemente, y esta inclinada (vamos una odisea), por eso no eran demasiados km. (pero a mí se me hicieron eternos), y por fin llegamos a Los Mochis cerca de las nueve de la noche, Saúl que es el que se encargaba de hacer de guía (es chileno y vive en Cancún), dice que Méjico se lo conoce bastante bien, nos llevó a un camping, que estaba cerrado, al lado había un hotel, que cogimos cinco de nosotros, pero los otros cuatro se fueron a otro porque ese no les gustaba, pero quedamos a cenar todos juntos para programar el día siguiente. Se supone teníamos internet en el hotel, pero después de meter la clave, no había cobertura, llegando tarde como llegamos, la cena para hablar del día siguiente, que íbamos a hacer La Barrancas del Cobre, en coche hay un tramo de la sierra de Tarahumara que no se puede hacer, así que había que ir en tren, se coge a las seis de la mañana, pero para sacar el billete hay que estar a las cinco en la estación, el de el hotel te llama a un taxi, previamente tienes que preguntar cuánto te va a costar, llegado al precio, te tocan en la puerta por la mañana a las cuatro y a las cuatro y media tienes el taxi que te lleva a la estación. Taxi 70 pesos, y el billete 1.083 pesos (solo ida), y se para en El Fuerte, Loreto, Cerocahui, Copper Canon y Creel que para nosotros era el final del trayecto (ya que este tren llega hasta Chihuahua, 350 km. más desde Creel), tuvimos 10 horas de tren, recorre toda la sierra Tarahumara,( para hacer fotos todas las que quieras, la verdad muy bonita, yo estuve en medio de dos vagones en la puerta , unas de las veces me hicieron una foto y perdí las gafas de sol que llevaba en la cabeza, una rama se me las llevó, así ya tengo un recuerdo, aquí perdí las gafas, ahora me tengo que comprar otras, y ya veremos donde, pero al final, yo ya estaba de estar en el tren, como un cura en los infiernos), solo se hace una parada de 15 minutos, como hora y media antes de llegar, las demás son para subidas y bajadas de pasajeros. Cuando llegamos a Creel una invasión de gente ofreciendo hotel coche y un todo de todo, Saúl negocio el hotel y a quién de todos los que estaban, al final nosotros tampoco nos poníamos de acuerdo, hasta que todo estuvo arreglado por lo menos hora y media, a nosotras nos costó 350 pesos la noche, la otra cabaña 700 pesos y eran para cinco, la inglesa como no se pudo meter con nosotras (por falta de camas), 350 para ella sola, (lo explico también, porque aquí, empiezas por 400 o 500 pesos y se empieza a hacer el ajuste), en todo hay que decir lo que estás dispuesto a dar, al final si te interesa pagas el precio de ellos. Eran ya las cinco y media cuando dejamos la mochila en la cabaña, decían de ir a cenar, pues nadie había comido, y en los lugares de paradas, la gente sale a las vías del tren para venderte artesanía, fruta, y algunos habían comprado fruta (yo me comí unas cuantas ciruelas, que buenas y que diferentes de sabor de las de España), fuimos a sacar algunos pesos al cajero (del Bco. de Santander, el único que hay, te cobran 27 pesos por la transferencia de otro banco, y puedes sacar hasta 5000 pesos),ha casi todos el billete de tren nos había dejado pelados de pesos y pagar en dólares el cambio que te hacen fuera del Bco. no es provechoso, pues teníamos que volver a estar preparadas para el billete de regreso (que si lo quieres pagar con tarjeta, tienes que darles la clave secreta, pues ellos mismos te lo hacen todo, no te dan nada para firmar, y entenderéis que con esta premisa, lo pagamos en efectivo), nos fuimos a cenar (más bien diría que a comer-merendar), y cuando salimos empezó una tormenta de miedo, no había forma de salir del tejado del establecimiento, encima una mujer nos dijo que ahora era la temporada de las lluvias, cuando amaino algo, no nos poníamos de acuerdo donde ir (dos a la farmacia, nosotras aprovechando para mirar las tiendas de allí, total que al final acabamos tomando chocolate y café, (el mío se olvidaron de ponerlo y no lo reclamé, tampoco lo cobraron), cuando salíamos oímos música, y nos metimos para tomarnos una cerveza, cogimos mesa, pero cerveza en fin de semana sirven hasta las ocho, (para tener al personal calmado, según nos dijo, una chica que es médico, y atiende 10km. a la redonda), total que el encargado, nos ofreció margaritas para tomar aceptamos y estuvimos viendo el concierto, que duró como tres horas con algún descanso, cantaban bien, era una chica y su primo, en uno de los descansos nos dijo que él era de la tribu de los Navajos y ella una mezcla de Navajos con Tarahumara, fue una velada muy agradable. Poco a poco se fueron a dormir, pues hoy teníamos dos excursiones para hacer antes de coger el tren, se había contratado con la misma persona que se contrató el hotel, y se suponía que los 250 pesos por cabeza que nos costaba, luego el tren nos costaba más barato, puesto que nos dejaba una parada más debajo de Los Mochis, (él dijo, que nos costaría el billete 800 pesos, y en realidad han sido 907 pesos), una empezaba a las ocho y otra a las 10, a excepción de Saúl todos hemos cogido las de las diez, íbamos a ver la piedra volada que está en un cañón, el mirador de cristal y alguna cosa más, que estaban todas juntas, para luego coger el tren en el Divisadero. La excursión no ha sido gran cosa, la sierra ya me la fui viendo ayer con detalle, lo único ver más de cerca el cañón con la famosa piedra, y el puente colgante, que daba un poco de cosa atravesarlo (por lo menos a mi), por la altura que tenia, cuando hemos llegado a Divisadero, en los puestos de la calle, el que quería comía, se compraba artesanía, la gente de aquí, es de la tribu de los Tarahumaras, se dedican a cazar venados, y nos han dicho que ahora algunos trabajan, pero en realidad son pobres y viven muy sencillamente, en la paradas que hace el tren, enseguida los tienes en las vías para venderte, (es una vida, creo yo, que como no conocen otra, puede ser que sean felices), ves individuos sueltos andando por tramos de las vías, como si fueran proscritos, te alzan la mano cuando pasa el tren, todo está sucio y dejado, no hay trozo que no mires y haya un papel, botes, ayer recorriendo la sierra por todos los lados, cuando cambian los maderos de las vías, tirados monte abajo, dejados al lado de las vías, vamos todo un contraste, con lo que habíamos visto hasta ahora. Bueno ahora son las seis estoy escribiendo esto en el tren de vuelta, siento que sea tan largo, pero os concentro tres días, y veremos cuando lleguemos a Los Mochis, (que nos vamos a cambiar de hotel, tengo internet y lo puedo mandar). Salimos de San Carlos con escolta de la policía, porque ya en Nogales nos habían acompañado parte de trayecto, puesto es como una bienvenida y la ruta de Méjico, (quitando el DF.)nos irán acompañando a tramos, pasamos en Obregón la visa del vehículo, (empleamos la mañana), aquí las cosas son lentas, pasan por las manos de barias personas y tardan un montón, cuando logramos salir, paramos a comer, hacía un calor horroroso, hablamos de la ruta, de por donde llegar a Los Mochis (vienen una pareja de Mejicanos), pues ellos unos cincuenta km. antes de llegar nos abandonaban para ir a ver alguno de sus hijos que Vivian cerca. Nos dijo que las carreteras de Méjico son estrechas y con muchas curvas, nos interesaba siempre que se pudiera coger la autopista, es de pago pero mejor, todos lo hicimos, (pero os tengo que decir, que a lo largo de 300 km. pagamos unas cinco veces 61 pesos y las otras dos ya ni me acuerdo porque cuestiones), es estrecha, siendo autopista cuando vas a adelantar da la impresión que no cabes en el carril y te vas a caer al sembrado, además tiene flejes y vas saltando constantemente, y esta inclinada (vamos una odisea), por eso no eran demasiados km. (pero a mí se me hicieron eternos), y por fin llegamos a Los Mochis cerca de las nueve de la noche, Saúl que es el que se encargaba de hacer de guía (es chileno y vive en Cancún), dice que Méjico se lo conoce bastante bien, nos llevó a un camping, que estaba cerrado, al lado había un hotel, que cogimos cinco de nosotros, pero los otros cuatro se fueron a otro porque ese no les gustaba, pero quedamos a cenar todos juntos para programar el día siguiente. Se supone teníamos internet en el hotel, pero después de meter la clave, no había cobertura, llegando tarde como llegamos, la cena para hablar del día siguiente, que íbamos a hacer La Barrancas del Cobre, en coche hay un tramo de la sierra de Tarahumara que no se puede hacer, así que había que ir en tren, se coge a las seis de la mañana, pero para sacar el billete hay que estar a las cinco en la estación, el de el hotel te llama a un taxi, previamente tienes que preguntar cuánto te va a costar, llegado al precio, te tocan en la puerta por la mañana a las cuatro y a las cuatro y media tienes el taxi que te lleva a la estación. Taxi 70 pesos, y el billete 1.083 pesos (solo ida), y se para en El Fuerte, Loreto, Cerocahui, Copper Canon y Creel que para nosotros era el final del trayecto (ya que este tren llega hasta Chihuahua, 350 km. más desde Creel), tuvimos 10 horas de tren, recorre toda la sierra Tarahumara,( para hacer fotos todas las que quieras, la verdad muy bonita, yo estuve en medio de dos vagones en la puerta , unas de las veces me hicieron una foto y perdí las gafas de sol que llevaba en la cabeza, una rama se me las llevó, así ya tengo un recuerdo, aquí perdí las gafas, ahora me tengo que comprar otras, y ya veremos donde, pero al final, yo ya estaba de estar en el tren, como un cura en los infiernos), solo se hace una parada de 15 minutos, como hora y media antes de llegar, las demás son para subidas y bajadas de pasajeros. Cuando llegamos a Creel una invasión de gente ofreciendo hotel coche y un todo de todo, Saúl negocio el hotel y a quién de todos los que estaban, al final nosotros tampoco nos poníamos de acuerdo, hasta que todo estuvo arreglado por lo menos hora y media, a nosotras nos costó 350 pesos la noche, la otra cabaña 700 pesos y eran para cinco, la inglesa como no se pudo meter con nosotras (por falta de camas), 350 para ella sola, (lo explico también, porque aquí, empiezas por 400 o 500 pesos y se empieza a hacer el ajuste), en todo hay que decir lo que estás dispuesto a dar, al final si te interesa pagas el precio de ellos. Eran ya las cinco y media cuando dejamos la mochila en la cabaña, decían de ir a cenar, pues nadie había comido, y en los lugares de paradas, la gente sale a las vías del tren para venderte artesanía, fruta, y algunos habían comprado fruta (yo me comí unas cuantas ciruelas, que buenas y que diferentes de sabor de las de España), fuimos a sacar algunos pesos al cajero (del Bco. de Santander, el único que hay, te cobran 27 pesos por la transferencia de otro banco, y puedes sacar hasta 5000 pesos),ha casi todos el billete de tren nos había dejado pelados de pesos y pagar en dólares el cambio que te hacen fuera del Bco. no es provechoso, pues teníamos que volver a estar preparadas para el billete de regreso (que si lo quieres pagar con tarjeta, tienes que darles la clave secreta, pues ellos mismos te lo hacen todo, no te dan nada para firmar, y entenderéis que con esta premisa, lo pagamos en efectivo), nos fuimos a cenar (más bien diría que a comer-merendar), y cuando salimos empezó una tormenta de miedo, no había forma de salir del tejado del establecimiento, encima una mujer nos dijo que ahora era la temporada de las lluvias, cuando amaino algo, no nos poníamos de acuerdo donde ir (dos a la farmacia, nosotras aprovechando para mirar las tiendas de allí, total que al final acabamos tomando chocolate y café, (el mío se olvidaron de ponerlo y no lo reclamé, tampoco lo cobraron), cuando salíamos oímos música, y nos metimos para tomarnos una cerveza, cogimos mesa, pero cerveza en fin de semana sirven hasta las ocho, (para tener al personal calmado, según nos dijo, una chica que es médico, y atiende 10km. a la redonda), total que el encargado, nos ofreció margaritas para tomar aceptamos y estuvimos viendo el concierto, que duró como tres horas con algún descanso, cantaban bien, era una chica y su primo, en uno de los descansos nos dijo que él era de la tribu de los Navajos y ella una mezcla de Navajos con Tarahumara, fue una velada muy agradable. Poco a poco se fueron a dormir, pues hoy teníamos dos excursiones para hacer antes de coger el tren, se había contratado con la misma persona que se contrató el hotel, y se suponía que los 250 pesos por cabeza que nos costaba, luego el tren nos costaba más barato, puesto que nos dejaba una parada más debajo de Los Mochis, (él dijo, que nos costaría el billete 800 pesos, y en realidad han sido 907 pesos), una empezaba a las ocho y otra a las 10, a excepción de Saúl todos hemos cogido las de las diez, íbamos a ver la piedra volada que está en un cañón, el mirador de cristal y alguna cosa más, que estaban todas juntas, para luego coger el tren en el Divisadero. La excursión no ha sido gran cosa, la sierra ya me la fui viendo ayer con detalle, lo único ver más de cerca el cañón con la famosa piedra, y el puente colgante, que daba un poco de cosa atravesarlo (por lo menos a mi), por la altura que tenia, cuando hemos llegado a Divisadero, en los puestos de la calle, el que quería comía, se compraba artesanía, la gente de aquí, es de la tribu de los Tarahumaras, se dedican a cazar venados, y nos han dicho que ahora algunos trabajan, pero en realidad son pobres y viven muy sencillamente, en la paradas que hace el tren, enseguida los tienes en las vías para venderte, (es una vida, creo yo, que como no conocen otra, puede ser que sean felices), ves individuos sueltos andando por tramos de las vías, como si fueran proscritos, te alzan la mano cuando pasa el tren, todo está sucio y dejado, no hay trozo que no mires y haya un papel, botes, ayer recorriendo la sierra por todos los lados, cuando cambian los maderos de las vías, tirados monte abajo, dejados al lado de las vías, vamos todo un contraste, con lo que habíamos visto hasta ahora. Bueno ahora son las seis estoy escribiendo esto en el tren de vuelta, siento que sea tan largo, pero os concentro tres días, y veremos cuando lleguemos a Los Mochis, (que nos vamos a cambiar de hotel, tengo internet y lo puedo mandar). Salimos de San Carlos con escolta de la policía, porque ya en Nogales nos habían acompañado parte de trayecto, puesto es como una bienvenida y la ruta de Méjico, (quitando el DF.)nos irán acompañando a tramos, pasamos en Obregón la visa del vehículo, (empleamos la mañana), aquí las cosas son lentas, pasan por las manos de barias personas y tardan un montón, cuando logramos salir, paramos a comer, hacía un calor horroroso, hablamos de la ruta, de por donde llegar a Los Mochis (vienen una pareja de Mejicanos), pues ellos unos cincuenta km. antes de llegar nos abandonaban para ir a ver alguno de sus hijos que Vivian cerca. Nos dijo que las carreteras de Méjico son estrechas y con muchas curvas, nos interesaba siempre que se pudiera coger la autopista, es de pago pero mejor, todos lo hicimos, (pero os tengo que decir, que a lo largo de 300 km. pagamos unas cinco veces 61 pesos y las otras dos ya ni me acuerdo porque cuestiones), es estrecha, siendo autopista cuando vas a adelantar da la impresión que no cabes en el carril y te vas a caer al sembrado, además tiene flejes y vas saltando constantemente, y esta inclinada (vamos una odisea), por eso no eran demasiados km. (pero a mí se me hicieron eternos), y por fin llegamos a Los Mochis cerca de las nueve de la noche, Saúl que es el que se encargaba de hacer de guía (es chileno y vive en Cancún), dice que Méjico se lo conoce bastante bien, nos llevó a un camping, que estaba cerrado, al lado había un hotel, que cogimos cinco de nosotros, pero los otros cuatro se fueron a otro porque ese no les gustaba, pero quedamos a cenar todos juntos para programar el día siguiente. Se supone teníamos internet en el hotel, pero después de meter la clave, no había cobertura, llegando tarde como llegamos, la cena para hablar del día siguiente, que íbamos a hacer La Barrancas del Cobre, en coche hay un tramo de la sierra de Tarahumara que no se puede hacer, así que había que ir en tren, se coge a las seis de la mañana, pero para sacar el billete hay que estar a las cinco en la estación, el de el hotel te llama a un taxi, previamente tienes que preguntar cuánto te va a costar, llegado al precio, te tocan en la puerta por la mañana a las cuatro y a las cuatro y media tienes el taxi que te lleva a la estación. Taxi 70 pesos, y el billete 1.083 pesos (solo ida), y se para en El Fuerte, Loreto, Cerocahui, Copper Canon y Creel que para nosotros era el final del trayecto (ya que este tren llega hasta Chihuahua, 350 km. más desde Creel), tuvimos 10 horas de tren, recorre toda la sierra Tarahumara,( para hacer fotos todas las que quieras, la verdad muy bonita, yo estuve en medio de dos vagones en la puerta , unas de las veces me hicieron una foto y perdí las gafas de sol que llevaba en la cabeza, una rama se me las llevó, así ya tengo un recuerdo, aquí perdí las gafas, ahora me tengo que comprar otras, y ya veremos donde, pero al final, yo ya estaba de estar en el tren, como un cura en los infiernos), solo se hace una parada de 15 minutos, como hora y media antes de llegar, las demás son para subidas y bajadas de pasajeros. Cuando llegamos a Creel una invasión de gente ofreciendo hotel coche y un todo de todo, Saúl negocio el hotel y a quién de todos los que estaban, al final nosotros tampoco nos poníamos de acuerdo, hasta que todo estuvo arreglado por lo menos hora y media, a nosotras nos costó 350 pesos la noche, la otra cabaña 700 pesos y eran para cinco, la inglesa como no se pudo meter con nosotras (por falta de camas), 350 para ella sola, (lo explico también, porque aquí, empiezas por 400 o 500 pesos y se empieza a hacer el ajuste), en todo hay que decir lo que estás dispuesto a dar, al final si te interesa pagas el precio de ellos. Eran ya las cinco y media cuando dejamos la mochila en la cabaña, decían de ir a cenar, pues nadie había comido, y en los lugares de paradas, la gente sale a las vías del tren para venderte artesanía, fruta, y algunos habían comprado fruta (yo me comí unas cuantas ciruelas, que buenas y que diferentes de sabor de las de España), fuimos a sacar algunos pesos al cajero (del Bco. de Santander, el único que hay, te cobran 27 pesos por la transferencia de otro banco, y puedes sacar hasta 5000 pesos),ha casi todos el billete de tren nos había dejado pelados de pesos y pagar en dólares el cambio que te hacen fuera del Bco. no es provechoso, pues teníamos que volver a estar preparadas para el billete de regreso (que si lo quieres pagar con tarjeta, tienes que darles la clave secreta, pues ellos mismos te lo hacen todo, no te dan nada para firmar, y entenderéis que con esta premisa, lo pagamos en efectivo), nos fuimos a cenar (más bien diría que a comer-merendar), y cuando salimos empezó una tormenta de miedo, no había forma de salir del tejado del establecimiento, encima una mujer nos dijo que ahora era la temporada de las lluvias, cuando amaino algo, no nos poníamos de acuerdo donde ir (dos a la farmacia, nosotras aprovechando para mirar las tiendas de allí, total que al final acabamos tomando chocolate y café, (el mío se olvidaron de ponerlo y no lo reclamé, tampoco lo cobraron), cuando salíamos oímos música, y nos metimos para tomarnos una cerveza, cogimos mesa, pero cerveza en fin de semana sirven hasta las ocho, (para tener al personal calmado, según nos dijo, una chica que es médico, y atiende 10km. a la redonda), total que el encargado, nos ofreció margaritas para tomar aceptamos y estuvimos viendo el concierto, que duró como tres horas con algún descanso, cantaban bien, era una chica y su primo, en uno de los descansos nos dijo que él era de la tribu de los Navajos y ella una mezcla de Navajos con Tarahumara, fue una velada muy agradable. Poco a poco se fueron a dormir, pues hoy teníamos dos excursiones para hacer antes de coger el tren, se había contratado con la misma persona que se contrató el hotel, y se suponía que los 250 pesos por cabeza que nos costaba, luego el tren nos costaba más barato, puesto que nos dejaba una parada más debajo de Los Mochis, (él dijo, que nos costaría el billete 800 pesos, y en realidad han sido 907 pesos), una empezaba a las ocho y otra a las 10, a excepción de Saúl todos hemos cogido las de las diez, íbamos a ver la piedra volada que está en un cañón, el mirador de cristal y alguna cosa más, que estaban todas juntas, para luego coger el tren en el Divisadero. La excursión no ha sido gran cosa, la sierra ya me la fui viendo ayer con detalle, lo único ver más de cerca el cañón con la famosa piedra, y el puente colgante, que daba un poco de cosa atravesarlo (por lo menos a mi), por la altura que tenia, cuando hemos llegado a Divisadero, en los puestos de la calle, el que quería comía, se compraba artesanía, la gente de aquí, es de la tribu de los Tarahumaras, se dedican a cazar venados, y nos han dicho que ahora algunos trabajan, pero en realidad son pobres y viven muy sencillamente, en la paradas que hace el tren, enseguida los tienes en las vías para venderte, (es una vida, creo yo, que como no conocen otra, puede ser que sean felices), ves individuos sueltos andando por tramos de las vías, como si fueran proscritos, te alzan la mano cuando pasa el tren, todo está sucio y dejado, no hay trozo que no mires y haya un papel, botes, ayer recorriendo la sierra por todos los lados, cuando cambian los maderos de las vías, tirados monte abajo, dejados al lado de las vías, vamos todo un contraste, con lo que habíamos visto hasta ahora. Bueno ahora son las seis estoy escribiendo esto en el tren de vuelta, siento que sea tan largo, pero os concentro tres días, y veremos cuando lleguemos a Los Mochis, (que nos vamos a cambiar de hotel, tengo internet y lo puedo mandar). Salimos de San Carlos con escolta de la policía, porque ya en Nogales nos habían acompañado parte de trayecto, puesto es como una bienvenida y la ruta de Méjico, (quitando el DF.)nos irán acompañando a tramos, pasamos en Obregón la visa del vehículo, (empleamos la mañana), aquí las cosas son lentas, pasan por las manos de barias personas y tardan un montón, cuando logramos salir, paramos a comer, hacía un calor horroroso, hablamos de la ruta, de por donde llegar a Los Mochis (vienen una pareja de Mejicanos), pues ellos unos cincuenta km. antes de llegar nos abandonaban para ir a ver alguno de sus hijos que Vivian cerca. Nos dijo que las carreteras de Méjico son estrechas y con muchas curvas, nos interesaba siempre que se pudiera coger la autopista, es de pago pero mejor, todos lo hicimos, (pero os tengo que decir, que a lo largo de 300 km. pagamos unas cinco veces 61 pesos y las otras dos ya ni me acuerdo porque cuestiones), es estrecha, siendo autopista cuando vas a adelantar da la impresión que no cabes en el carril y te vas a caer al sembrado, además tiene flejes y vas saltando constantemente, y esta inclinada (vamos una odisea), por eso no eran demasiados km. (pero a mí se me hicieron eternos), y por fin llegamos a Los Mochis cerca de las nueve de la noche, Saúl que es el que se encargaba de hacer de guía (es chileno y vive en Cancún), dice que Méjico se lo conoce bastante bien, nos llevó a un camping, que estaba cerrado, al lado había un hotel, que cogimos cinco de nosotros, pero los otros cuatro se fueron a otro porque ese no les gustaba, pero quedamos a cenar todos juntos para programar el día siguiente. Se supone teníamos internet en el hotel, pero después de meter la clave, no había cobertura, llegando tarde como llegamos, la cena para hablar del día siguiente, que íbamos a hacer La Barrancas del Cobre, en coche hay un tramo de la sierra de Tarahumara que no se puede hacer, así que había que ir en tren, se coge a las seis de la mañana, pero para sacar el billete hay que estar a las cinco en la estación, el de el hotel te llama a un taxi, previamente tienes que preguntar cuánto te va a costar, llegado al precio, te tocan en la puerta por la mañana a las cuatro y a las cuatro y media tienes el taxi que te lleva a la estación. Taxi 70 pesos, y el billete 1.083 pesos (solo ida), y se para en El Fuerte, Loreto, Cerocahui, Copper Canon y Creel que para nosotros era el final del trayecto (ya que este tren llega hasta Chihuahua, 350 km. más desde Creel), tuvimos 10 horas de tren, recorre toda la sierra Tarahumara,( para hacer fotos todas las que quieras, la verdad muy bonita, yo estuve en medio de dos vagones en la puerta , unas de las veces me hicieron una foto y perdí las gafas de sol que llevaba en la cabeza, una rama se me las llevó, así ya tengo un recuerdo, aquí perdí las gafas, ahora me tengo que comprar otras, y ya veremos donde, pero al final, yo ya estaba de estar en el tren, como un cura en los infiernos), solo se hace una parada de 15 minutos, como hora y media antes de llegar, las demás son para subidas y bajadas de pasajeros. Cuando llegamos a Creel una invasión de gente ofreciendo hotel coche y un todo de todo, Saúl negocio el hotel y a quién de todos los que estaban, al final nosotros tampoco nos poníamos de acuerdo, hasta que todo estuvo arreglado por lo menos hora y media, a nosotras nos costó 350 pesos la noche, la otra cabaña 700 pesos y eran para cinco, la inglesa como no se pudo meter con nosotras (por falta de camas), 350 para ella sola, (lo explico también, porque aquí, empiezas por 400 o 500 pesos y se empieza a hacer el ajuste), en todo hay que decir lo que estás dispuesto a dar, al final si te interesa pagas el precio de ellos. Eran ya las cinco y media cuando dejamos la mochila en la cabaña, decían de ir a cenar, pues nadie había comido, y en los lugares de paradas, la gente sale a las vías del tren para venderte artesanía, fruta, y algunos habían comprado fruta (yo me comí unas cuantas ciruelas, que buenas y que diferentes de sabor de las de España), fuimos a sacar algunos pesos al cajero (del Bco. de Santander, el único que hay, te cobran 27 pesos por la transferencia de otro banco, y puedes sacar hasta 5000 pesos),ha casi todos el billete de tren nos había dejado pelados de pesos y pagar en dólares el cambio que te hacen fuera del Bco. no es provechoso, pues teníamos que volver a estar preparadas para el billete de regreso (que si lo quieres pagar con tarjeta, tienes que darles la clave secreta, pues ellos mismos te lo hacen todo, no te dan nada para firmar, y entenderéis que con esta premisa, lo pagamos en efectivo), nos fuimos a cenar (más bien diría que a comer-merendar), y cuando salimos empezó una tormenta de miedo, no había forma de salir del tejado del establecimiento, encima una mujer nos dijo que ahora era la temporada de las lluvias, cuando amaino algo, no nos poníamos de acuerdo donde ir (dos a la farmacia, nosotras aprovechando para mirar las tiendas de allí, total que al final acabamos tomando chocolate y café, (el mío se olvidaron de ponerlo y no lo reclamé, tampoco lo cobraron), cuando salíamos oímos música, y nos metimos para tomarnos una cerveza, cogimos mesa, pero cerveza en fin de semana sirven hasta las ocho, (para tener al personal calmado, según nos dijo, una chica que es médico, y atiende 10km. a la redonda), total que el encargado, nos ofreció margaritas para tomar aceptamos y estuvimos viendo el concierto, que duró como tres horas con algún descanso, cantaban bien, era una chica y su primo, en uno de los descansos nos dijo que él era de la tribu de los Navajos y ella una mezcla de Navajos con Tarahumara, fue una velada muy agradable. Poco a poco se fueron a dormir, pues hoy teníamos dos excursiones para hacer antes de coger el tren, se había contratado con la misma persona que se contrató el hotel, y se suponía que los 250 pesos por cabeza que nos costaba, luego el tren nos costaba más barato, puesto que nos dejaba una parada más debajo de Los Mochis, (él dijo, que nos costaría el billete 800 pesos, y en realidad han sido 907 pesos), una empezaba a las ocho y otra a las 10, a excepción de Saúl todos hemos cogido las de las diez, íbamos a ver la piedra volada que está en un cañón, el mirador de cristal y alguna cosa más, que estaban todas juntas, para luego coger el tren en el Divisadero. La excursión no ha sido gran cosa, la sierra ya me la fui viendo ayer con detalle, lo único ver más de cerca el cañón con la famosa piedra, y el puente colgante, que daba un poco de cosa atravesarlo (por lo menos a mi), por la altura que tenia, cuando hemos llegado a Divisadero, en los puestos de la calle, el que quería comía, se compraba artesanía, la gente de aquí, es de la tribu de los Tarahumaras, se dedican a cazar venados, y nos han dicho que ahora algunos trabajan, pero en realidad son pobres y viven muy sencillamente, en la paradas que hace el tren, enseguida los tienes en las vías para venderte, (es una vida, creo yo, que como no conocen otra, puede ser que sean felices), ves individuos sueltos andando por tramos de las vías, como si fueran proscritos, te alzan la mano cuando pasa el tren, todo está sucio y dejado, no hay trozo que no mires y haya un papel, botes, ayer recorriendo la sierra por todos los lados, cuando cambian los maderos de las vías, tirados monte abajo, dejados al lado de las vías, vamos todo un contraste, con lo que habíamos visto hasta ahora. Bueno ahora son las seis estoy escribiendo esto en el tren de vuelta, siento que sea tan largo, pero os concentro tres días, y veremos cuando lleguemos a Los Mochis, (que nos vamos a cambiar de hotel, tengo internet y lo puedo mandar). Salimos de San Carlos con escolta de la policía, porque ya en Nogales nos habían acompañado parte de trayecto, puesto es como una bienvenida y la ruta de Méjico, (quitando el DF.)nos irán acompañando a tramos, pasamos en Obregón la visa del vehículo, (empleamos la mañana), aquí las cosas son lentas, pasan por las manos de barias personas y tardan un montón, cuando logramos salir, paramos a comer, hacía un calor horroroso, hablamos de la ruta, de por donde llegar a Los Mochis (vienen una pareja de Mejicanos), pues ellos unos cincuenta km. antes de llegar nos abandonaban para ir a ver alguno de sus hijos que Vivian cerca. Nos dijo que las carreteras de Méjico son estrechas y con muchas curvas, nos interesaba siempre que se pudiera coger la autopista, es de pago pero mejor, todos lo hicimos, (pero os tengo que decir, que a lo largo de 300 km. pagamos unas cinco veces 61 pesos y las otras dos ya ni me acuerdo porque cuestiones), es estrecha, siendo autopista cuando vas a adelantar da la impresión que no cabes en el carril y te vas a caer al sembrado, además tiene flejes y vas saltando constantemente, y esta inclinada (vamos una odisea), por eso no eran demasiados km. (pero a mí se me hicieron eternos), y por fin llegamos a Los Mochis cerca de las nueve de la noche, Saúl que es el que se encargaba de hacer de guía (es chileno y vive en Cancún), dice que Méjico se lo conoce bastante bien, nos llevó a un camping, que estaba cerrado, al lado había un hotel, que cogimos cinco de nosotros, pero los otros cuatro se fueron a otro porque ese no les gustaba, pero quedamos a cenar todos juntos para programar el día siguiente. Se supone teníamos internet en el hotel, pero después de meter la clave, no había cobertura, llegando tarde como llegamos, la cena para hablar del día siguiente, que íbamos a hacer La Barrancas del Cobre, en coche hay un tramo de la sierra de Tarahumara que no se puede hacer, así que había que ir en tren, se coge a las seis de la mañana, pero para sacar el billete hay que estar a las cinco en la estación, el de el hotel te llama a un taxi, previamente tienes que preguntar cuánto te va a costar, llegado al precio, te tocan en la puerta por la mañana a las cuatro y a las cuatro y media tienes el taxi que te lleva a la estación. Taxi 70 pesos, y el billete 1.083 pesos (solo ida), y se para en El Fuerte, Loreto, Cerocahui, Copper Canon y Creel que para nosotros era el final del trayecto (ya que este tren llega hasta Chihuahua, 350 km. más desde Creel), tuvimos 10 horas de tren, recorre toda la sierra Tarahumara,( para hacer fotos todas las que quieras, la verdad muy bonita, yo estuve en medio de dos vagones en la puerta , unas de las veces me hicieron una foto y perdí las gafas de sol que llevaba en la cabeza, una rama se me las llevó, así ya tengo un recuerdo, aquí perdí las gafas, ahora me tengo que comprar otras, y ya veremos donde, pero al final, yo ya estaba de estar en el tren, como un cura en los infiernos), solo se hace una parada de 15 minutos, como hora y media antes de llegar, las demás son para subidas y bajadas de pasajeros. Cuando llegamos a Creel una invasión de gente ofreciendo hotel coche y un todo de todo, Saúl negocio el hotel y a quién de todos los que estaban, al final nosotros tampoco nos poníamos de acuerdo, hasta que todo estuvo arreglado por lo menos hora y media, a nosotras nos costó 350 pesos la noche, la otra cabaña 700 pesos y eran para cinco, la inglesa como no se pudo meter con nosotras (por falta de camas), 350 para ella sola, (lo explico también, porque aquí, empiezas por 400 o 500 pesos y se empieza a hacer el ajuste), en todo hay que decir lo que estás dispuesto a dar, al final si te interesa pagas el precio de ellos. Eran ya las cinco y media cuando dejamos la mochila en la cabaña, decían de ir a cenar, pues nadie había comido, y en los lugares de paradas, la gente sale a las vías del tren para venderte artesanía, fruta, y algunos habían comprado fruta (yo me comí unas cuantas ciruelas, que buenas y que diferentes de sabor de las de España), fuimos a sacar algunos pesos al cajero (del Bco. de Santander, el único que hay, te cobran 27 pesos por la transferencia de otro banco, y puedes sacar hasta 5000 pesos),ha casi todos el billete de tren nos había dejado pelados de pesos y pagar en dólares el cambio que te hacen fuera del Bco. no es provechoso, pues teníamos que volver a estar preparadas para el billete de regreso (que si lo quieres pagar con tarjeta, tienes que darles la clave secreta, pues ellos mismos te lo hacen todo, no te dan nada para firmar, y entenderéis que con esta premisa, lo pagamos en efectivo), nos fuimos a cenar (más bien diría que a comer-merendar), y cuando salimos empezó una tormenta de miedo, no había forma de salir del tejado del establecimiento, encima una mujer nos dijo que ahora era la temporada de las lluvias, cuando amaino algo, no nos poníamos de acuerdo donde ir (dos a la farmacia, nosotras aprovechando para mirar las tiendas de allí, total que al final acabamos tomando chocolate y café, (el mío se olvidaron de ponerlo y no lo reclamé, tampoco lo cobraron), cuando salíamos oímos música, y nos metimos para tomarnos una cerveza, cogimos mesa, pero cerveza en fin de semana sirven hasta las ocho, (para tener al personal calmado, según nos dijo, una chica que es médico, y atiende 10km. a la redonda), total que el encargado, nos ofreció margaritas para tomar aceptamos y estuvimos viendo el concierto, que duró como tres horas con algún descanso, cantaban bien, era una chica y su primo, en uno de los descansos nos dijo que él era de la tribu de los Navajos y ella una mezcla de Navajos con Tarahumara, fue una velada muy agradable. Poco a poco se fueron a dormir, pues hoy teníamos dos excursiones para hacer antes de coger el tren, se había contratado con la misma persona que se contrató el hotel, y se suponía que los 250 pesos por cabeza que nos costaba, luego el tren nos costaba más barato, puesto que nos dejaba una parada más debajo de Los Mochis, (él dijo, que nos costaría el billete 800 pesos, y en realidad han sido 907 pesos), una empezaba a las ocho y otra a las 10, a excepción de Saúl todos hemos cogido las de las diez, íbamos a ver la piedra volada que está en un cañón, el mirador de cristal y alguna cosa más, que estaban todas juntas, para luego coger el tren en el Divisadero. La excursión no ha sido gran cosa, la sierra ya me la fui viendo ayer con detalle, lo único ver más de cerca el cañón con la famosa piedra, y el puente colgante, que daba un poco de cosa atravesarlo (por lo menos a mi), por la altura que tenia, cuando hemos llegado a Divisadero, en los puestos de la calle, el que quería comía, se compraba artesanía, la gente de aquí, es de la tribu de los Tarahumaras, se dedican a cazar venados, y nos han dicho que ahora algunos trabajan, pero en realidad son pobres y viven muy sencillamente, en la paradas que hace el tren, enseguida los tienes en las vías para venderte, (es una vida, creo yo, que como no conocen otra, puede ser que sean felices), ves individuos sueltos andando por tramos de las vías, como si fueran proscritos, te alzan la mano cuando pasa el tren, todo está sucio y dejado, no hay trozo que no mires y haya un papel, botes, ayer recorriendo la sierra por todos los lados, cuando cambian los maderos de las vías, tirados monte abajo, dejados al lado de las vías, vamos todo un contraste, con lo que habíamos visto hasta ahora. Bueno ahora son las seis estoy escribiendo esto en el tren de vuelta, siento que sea tan largo, pero os concentro tres días, y veremos cuando lleguemos a Los Mochis, (que nos vamos a cambiar de hotel, tengo internet y lo puedo mandar). Salimos de San Carlos con escolta de la policía, porque ya en Nogales nos habían acompañado parte de trayecto, puesto es como una bienvenida y la ruta de Méjico, (quitando el DF.)nos irán acompañando a tramos, pasamos en Obregón la visa del vehículo, (empleamos la mañana), aquí las cosas son lentas, pasan por las manos de barias personas y tardan un montón, cuando logramos salir, paramos a comer, hacía un calor horroroso, hablamos de la ruta, de por donde llegar a Los Mochis (vienen una pareja de Mejicanos), pues ellos unos cincuenta km. antes de llegar nos abandonaban para ir a ver alguno de sus hijos que Vivian cerca. Nos dijo que las carreteras de Méjico son estrechas y con muchas curvas, nos interesaba siempre que se pudiera coger la autopista, es de pago pero mejor, todos lo hicimos, (pero os tengo que decir, que a lo largo de 300 km. pagamos unas cinco veces 61 pesos y las otras dos ya ni me acuerdo porque cuestiones), es estrecha, siendo autopista cuando vas a adelantar da la impresión que no cabes en el carril y te vas a caer al sembrado, además tiene flejes y vas saltando constantemente, y esta inclinada (vamos una odisea), por eso no eran demasiados km. (pero a mí se me hicieron eternos), y por fin llegamos a Los Mochis cerca de las nueve de la noche, Saúl que es el que se encargaba de hacer de guía (es chileno y vive en Cancún), dice que Méjico se lo conoce bastante bien, nos llevó a un camping, que estaba cerrado, al lado había un hotel, que cogimos cinco de nosotros, pero los otros cuatro se fueron a otro porque ese no les gustaba, pero quedamos a cenar todos juntos para programar el día siguiente. Se supone teníamos internet en el hotel, pero después de meter la clave, no había cobertura, llegando tarde como llegamos, la cena para hablar del día siguiente, que íbamos a hacer La Barrancas del Cobre, en coche hay un tramo de la sierra de Tarahumara que no se puede hacer, así que había que ir en tren, se coge a las seis de la mañana, pero para sacar el billete hay que estar a las cinco en la estación, el de el hotel te llama a un taxi, previamente tienes que preguntar cuánto te va a costar, llegado al precio, te tocan en la puerta por la mañana a las cuatro y a las cuatro y media tienes el taxi que te lleva a la estación. Taxi 70 pesos, y el billete 1.083 pesos (solo ida), y se para en El Fuerte, Loreto, Cerocahui, Copper Canon y Creel que para nosotros era el final del trayecto (ya que este tren llega hasta Chihuahua, 350 km. más desde Creel), tuvimos 10 horas de tren, recorre toda la sierra Tarahumara,( para hacer fotos todas las que quieras, la verdad muy bonita, yo estuve en medio de dos vagones en la puerta , unas de las veces me hicieron una foto y perdí las gafas de sol que llevaba en la cabeza, una rama se me las llevó, así ya tengo un recuerdo, aquí perdí las gafas, ahora me tengo que comprar otras, y ya veremos donde, pero al final, yo ya estaba de estar en el tren, como un cura en los infiernos), solo se hace una parada de 15 minutos, como hora y media antes de llegar, las demás son para subidas y bajadas de pasajeros. Cuando llegamos a Creel una invasión de gente ofreciendo hotel coche y un todo de todo, Saúl negocio el hotel y a quién de todos los que estaban, al final nosotros tampoco nos poníamos de acuerdo, hasta que todo estuvo arreglado por lo menos hora y media, a nosotras nos costó 350 pesos la noche, la otra cabaña 700 pesos y eran para cinco, la inglesa como no se pudo meter con nosotras (por falta de camas), 350 para ella sola, (lo explico también, porque aquí, empiezas por 400 o 500 pesos y se empieza a hacer el ajuste), en todo hay que decir lo que estás dispuesto a dar, al final si te interesa pagas el precio de ellos. Eran ya las cinco y media cuando dejamos la mochila en la cabaña, decían de ir a cenar, pues nadie había comido, y en los lugares de paradas, la gente sale a las vías del tren para venderte artesanía, fruta, y algunos habían comprado fruta (yo me comí unas cuantas ciruelas, que buenas y que diferentes de sabor de las de España), fuimos a sacar algunos pesos al cajero (del Bco. de Santander, el único que hay, te cobran 27 pesos por la transferencia de otro banco, y puedes sacar hasta 5000 pesos),ha casi todos el billete de tren nos había dejado pelados de pesos y pagar en dólares el cambio que te hacen fuera del Bco. no es provechoso, pues teníamos que volver a estar preparadas para el billete de regreso (que si lo quieres pagar con tarjeta, tienes que darles la clave secreta, pues ellos mismos te lo hacen todo, no te dan nada para firmar, y entenderéis que con esta premisa, lo pagamos en efectivo), nos fuimos a cenar (más bien diría que a comer-merendar), y cuando salimos empezó una tormenta de miedo, no había forma de salir del tejado del establecimiento, encima una mujer nos dijo que ahora era la temporada de las lluvias, cuando amaino algo, no nos poníamos de acuerdo donde ir (dos a la farmacia, nosotras aprovechando para mirar las tiendas de allí, total que al final acabamos tomando chocolate y café, (el mío se olvidaron de ponerlo y no lo reclamé, tampoco lo cobraron), cuando salíamos oímos música, y nos metimos para tomarnos una cerveza, cogimos mesa, pero cerveza en fin de semana sirven hasta las ocho, (para tener al personal calmado, según nos dijo, una chica que es médico, y atiende 10km. a la redonda), total que el encargado, nos ofreció margaritas para tomar aceptamos y estuvimos viendo el concierto, que duró como tres horas con algún descanso, cantaban bien, era una chica y su primo, en uno de los descansos nos dijo que él era de la tribu de los Navajos y ella una mezcla de Navajos con Tarahumara, fue una velada muy agradable. Poco a poco se fueron a dormir, pues hoy teníamos dos excursiones para hacer antes de coger el tren, se había contratado con la misma persona que se contrató el hotel, y se suponía que los 250 pesos por cabeza que nos costaba, luego el tren nos costaba más barato, puesto que nos dejaba una parada más debajo de Los Mochis, (él dijo, que nos costaría el billete 800 pesos, y en realidad han sido 907 pesos), una empezaba a las ocho y otra a las 10, a excepción de Saúl todos hemos cogido las de las diez, íbamos a ver la piedra volada que está en un cañón, el mirador de cristal y alguna cosa más, que estaban todas juntas, para luego coger el tren en el Divisadero. La excursión no ha sido gran cosa, la sierra ya me la fui viendo ayer con detalle, lo único ver más de cerca el cañón con la famosa piedra, y el puente colgante, que daba un poco de cosa atravesarlo (por lo menos a mi), por la altura que tenia, cuando hemos llegado a Divisadero, en los puestos de la calle, el que quería comía, se compraba artesanía, la gente de aquí, es de la tribu de los Tarahumaras, se dedican a cazar venados, y nos han dicho que ahora algunos trabajan, pero en realidad son pobres y viven muy sencillamente, en la paradas que hace el tren, enseguida los tienes en las vías para venderte, (es una vida, creo yo, que como no conocen otra, puede ser que sean felices), ves individuos sueltos andando por tramos de las vías, como si fueran proscritos, te alzan la mano cuando pasa el tren, todo está sucio y dejado, no hay trozo que no mires y haya un papel, botes, ayer recorriendo la sierra por todos los lados, cuando cambian los maderos de las vías, tirados monte abajo, dejados al lado de las vías, vamos todo un contraste, con lo que habíamos visto hasta ahora. Bueno ahora son las seis estoy escribiendo esto en el tren de vuelta, siento que sea tan largo, pero os concentro tres días, y veremos cuando lleguemos a Los Mochis, (que nos vamos a cambiar de hotel, tengo internet y lo puedo mandar).
15-16-17 de julio de 2010 San carlos-Los Mochis-Creel-Los Mochis (Barrancas del Cobre-SierraTarahumara)
Salimos de San Carlos con escolta de la policía, porque ya en Nogales nos habían acompañado parte de trayecto, puesto es como una bienvenida y la ruta de Méjico, (quitando el DF.)nos irán acompañando a tramos, pasamos en Obregón la visa del vehículo, (empleamos la mañana), aquí las cosas son lentas, pasan por las manos de barias personas y tardan un montón, cuando logramos salir, paramos a comer, hacía un calor horroroso, hablamos de la ruta, de por donde llegar a Los Mochis (vienen una pareja de Mejicanos), pues ellos unos cincuenta km. antes de llegar nos abandonaban para ir a ver alguno de sus hijos que Vivian cerca. Nos dijo que las carreteras de Méjico son estrechas y con muchas curvas, nos interesaba siempre que se pudiera coger la autopista, es de pago pero mejor, todos lo hicimos, (pero os tengo que decir, que a lo largo de 300 km. pagamos unas cinco veces 61 pesos y las otras dos ya ni me acuerdo porque cuestiones), es estrecha, siendo autopista cuando vas a adelantar da la impresión que no cabes en el carril y te vas a caer al sembrado, además tiene flejes y vas saltando constantemente, y esta inclinada (vamos una odisea), por eso no eran demasiados km. (pero a mí se me hicieron eternos), y por fin llegamos a Los Mochis cerca de las nueve de la noche, Saúl que es el que se encargaba de hacer de guía (es chileno y vive en Cancún), dice que Méjico se lo conoce bastante bien, nos llevó a un camping, que estaba cerrado, al lado había un hotel, que cogimos cinco de nosotros, pero los otros cuatro se fueron a otro porque ese no les gustaba, pero quedamos a cenar todos juntos para programar el día siguiente. Se supone teníamos internet en el hotel, pero después de meter la clave, no había cobertura, llegando tarde como llegamos, la cena para hablar del día siguiente, que íbamos a hacer La Barrancas del Cobre, en coche hay un tramo de la sierra de Tarahumara que no se puede hacer, así que había que ir en tren, se coge a las seis de la mañana, pero para sacar el billete hay que estar a las cinco en la estación, el de el hotel te llama a un taxi, previamente tienes que preguntar cuánto te va a costar, llegado al precio, te tocan en la puerta por la mañana a las cuatro y a las cuatro y media tienes el taxi que te lleva a la estación. Taxi 70 pesos, y el billete 1.083 pesos (solo ida), y se para en El Fuerte, Loreto, Cerocahui, Copper Canon y Creel que para nosotros era el final del trayecto (ya que este tren llega hasta Chihuahua, 350 km. más desde Creel), tuvimos 10 horas de tren, recorre toda la sierra Tarahumara,( para hacer fotos todas las que quieras, la verdad muy bonita, yo estuve en medio de dos vagones en la puerta , unas de las veces me hicieron una foto y perdí las gafas de sol que llevaba en la cabeza, una rama se me las llevó, así ya tengo un recuerdo, aquí perdí las gafas, ahora me tengo que comprar otras, y ya veremos donde, pero al final, yo ya estaba de estar en el tren, como un cura en los infiernos), solo se hace una parada de 15 minutos, como hora y media antes de llegar, las demás son para subidas y bajadas de pasajeros. Cuando llegamos a Creel una invasión de gente ofreciendo hotel coche y un todo de todo, Saúl negocio el hotel y a quién de todos los que estaban, al final nosotros tampoco nos poníamos de acuerdo, hasta que todo estuvo arreglado por lo menos hora y media, a nosotras nos costó 350 pesos la noche, la otra cabaña 700 pesos y eran para cinco, la inglesa como no se pudo meter con nosotras (por falta de camas), 350 para ella sola, (lo explico también, porque aquí, empiezas por 400 o 500 pesos y se empieza a hacer el ajuste), en todo hay que decir lo que estás dispuesto a dar, al final si te interesa pagas el precio de ellos. Eran ya las cinco y media cuando dejamos la mochila en la cabaña, decían de ir a cenar, pues nadie había comido, y en los lugares de paradas, la gente sale a las vías del tren para venderte artesanía, fruta, y algunos habían comprado fruta (yo me comí unas cuantas ciruelas, que buenas y que diferentes de sabor de las de España), fuimos a sacar algunos pesos al cajero (del Bco. de Santander, el único que hay, te cobran 27 pesos por la transferencia de otro banco, y puedes sacar hasta 5000 pesos),ha casi todos el billete de tren nos había dejado pelados de pesos y pagar en dólares el cambio que te hacen fuera del Bco. no es provechoso, pues teníamos que volver a estar preparadas para el billete de regreso (que si lo quieres pagar con tarjeta, tienes que darles la clave secreta, pues ellos mismos te lo hacen todo, no te dan nada para firmar, y entenderéis que con esta premisa, lo pagamos en efectivo), nos fuimos a cenar (más bien diría que a comer-merendar), y cuando salimos empezó una tormenta de miedo, no había forma de salir del tejado del establecimiento, encima una mujer nos dijo que ahora era la temporada de las lluvias, cuando amaino algo, no nos poníamos de acuerdo donde ir (dos a la farmacia, nosotras aprovechando para mirar las tiendas de allí, total que al final acabamos tomando chocolate y café, (el mío se olvidaron de ponerlo y no lo reclamé, tampoco lo cobraron), cuando salíamos oímos música, y nos metimos para tomarnos una cerveza, cogimos mesa, pero cerveza en fin de semana sirven hasta las ocho, (para tener al personal calmado, según nos dijo, una chica que es médico, y atiende 10km. a la redonda), total que el encargado, nos ofreció margaritas para tomar aceptamos y estuvimos viendo el concierto, que duró como tres horas con algún descanso, cantaban bien, era una chica y su primo, en uno de los descansos nos dijo que él era de la tribu de los Navajos y ella una mezcla de Navajos con Tarahumara, fue una velada muy agradable. Poco a poco se fueron a dormir, pues hoy teníamos dos excursiones para hacer antes de coger el tren, se había contratado con la misma persona que se contrató el hotel, y se suponía que los 250 pesos por cabeza que nos costaba, luego el tren nos costaba más barato, puesto que nos dejaba una parada más debajo de Los Mochis, (él dijo, que nos costaría el billete 800 pesos, y en realidad han sido 907 pesos), una empezaba a las ocho y otra a las 10, a excepción de Saúl todos hemos cogido las de las diez, íbamos a ver la piedra volada que está en un cañón, el mirador de cristal y alguna cosa más, que estaban todas juntas, para luego coger el tren en el Divisadero. La excursión no ha sido gran cosa, la sierra ya me la fui viendo ayer con detalle, lo único ver más de cerca el cañón con la famosa piedra, y el puente colgante, que daba un poco de cosa atravesarlo (por lo menos a mi), por la altura que tenia, cuando hemos llegado a Divisadero, en los puestos de la calle, el que quería comía, se compraba artesanía, la gente de aquí, es de la tribu de los Tarahumaras, se dedican a cazar venados, y nos han dicho que ahora algunos trabajan, pero en realidad son pobres y viven muy sencillamente, en la paradas que hace el tren, enseguida los tienes en las vías para venderte, (es una vida, creo yo, que como no conocen otra, puede ser que sean felices), ves individuos sueltos andando por tramos de las vías, como si fueran proscritos, te alzan la mano cuando pasa el tren, todo está sucio y dejado, no hay trozo que no mires y haya un papel, botes, ayer recorriendo la sierra por todos los lados, cuando cambian los maderos de las vías, tirados monte abajo, dejados al lado de las vías, vamos todo un contraste, con lo que habíamos visto hasta ahora. Bueno ahora son las seis estoy escribiendo esto en el tren de vuelta, siento que sea tan largo, pero os concentro tres días, y veremos cuando lleguemos a Los Mochis, (que nos vamos a cambiar de hotel, tengo internet y lo puedo mandar). Salimos de San Carlos con escolta de la policía, porque ya en Nogales nos habían acompañado parte de trayecto, puesto es como una bienvenida y la ruta de Méjico, (quitando el DF.)nos irán acompañando a tramos, pasamos en Obregón la visa del vehículo, (empleamos la mañana), aquí las cosas son lentas, pasan por las manos de barias personas y tardan un montón, cuando logramos salir, paramos a comer, hacía un calor horroroso, hablamos de la ruta, de por donde llegar a Los Mochis (vienen una pareja de Mejicanos), pues ellos unos cincuenta km. antes de llegar nos abandonaban para ir a ver alguno de sus hijos que Vivian cerca. Nos dijo que las carreteras de Méjico son estrechas y con muchas curvas, nos interesaba siempre que se pudiera coger la autopista, es de pago pero mejor, todos lo hicimos, (pero os tengo que decir, que a lo largo de 300 km. pagamos unas cinco veces 61 pesos y las otras dos ya ni me acuerdo porque cuestiones), es estrecha, siendo autopista cuando vas a adelantar da la impresión que no cabes en el carril y te vas a caer al sembrado, además tiene flejes y vas saltando constantemente, y esta inclinada (vamos una odisea), por eso no eran demasiados km. (pero a mí se me hicieron eternos), y por fin llegamos a Los Mochis cerca de las nueve de la noche, Saúl que es el que se encargaba de hacer de guía (es chileno y vive en Cancún), dice que Méjico se lo conoce bastante bien, nos llevó a un camping, que estaba cerrado, al lado había un hotel, que cogimos cinco de nosotros, pero los otros cuatro se fueron a otro porque ese no les gustaba, pero quedamos a cenar todos juntos para programar el día siguiente. Se supone teníamos internet en el hotel, pero después de meter la clave, no había cobertura, llegando tarde como llegamos, la cena para hablar del día siguiente, que íbamos a hacer La Barrancas del Cobre, en coche hay un tramo de la sierra de Tarahumara que no se puede hacer, así que había que ir en tren, se coge a las seis de la mañana, pero para sacar el billete hay que estar a las cinco en la estación, el de el hotel te llama a un taxi, previamente tienes que preguntar cuánto te va a costar, llegado al precio, te tocan en la puerta por la mañana a las cuatro y a las cuatro y media tienes el taxi que te lleva a la estación. Taxi 70 pesos, y el billete 1.083 pesos (solo ida), y se para en El Fuerte, Loreto, Cerocahui, Copper Canon y Creel que para nosotros era el final del trayecto (ya que este tren llega hasta Chihuahua, 350 km. más desde Creel), tuvimos 10 horas de tren, recorre toda la sierra Tarahumara,( para hacer fotos todas las que quieras, la verdad muy bonita, yo estuve en medio de dos vagones en la puerta , unas de las veces me hicieron una foto y perdí las gafas de sol que llevaba en la cabeza, una rama se me las llevó, así ya tengo un recuerdo, aquí perdí las gafas, ahora me tengo que comprar otras, y ya veremos donde, pero al final, yo ya estaba de estar en el tren, como un cura en los infiernos), solo se hace una parada de 15 minutos, como hora y media antes de llegar, las demás son para subidas y bajadas de pasajeros. Cuando llegamos a Creel una invasión de gente ofreciendo hotel coche y un todo de todo, Saúl negocio el hotel y a quién de todos los que estaban, al final nosotros tampoco nos poníamos de acuerdo, hasta que todo estuvo arreglado por lo menos hora y media, a nosotras nos costó 350 pesos la noche, la otra cabaña 700 pesos y eran para cinco, la inglesa como no se pudo meter con nosotras (por falta de camas), 350 para ella sola, (lo explico también, porque aquí, empiezas por 400 o 500 pesos y se empieza a hacer el ajuste), en todo hay que decir lo que estás dispuesto a dar, al final si te interesa pagas el precio de ellos. Eran ya las cinco y media cuando dejamos la mochila en la cabaña, decían de ir a cenar, pues nadie había comido, y en los lugares de paradas, la gente sale a las vías del tren para venderte artesanía, fruta, y algunos habían comprado fruta (yo me comí unas cuantas ciruelas, que buenas y que diferentes de sabor de las de España), fuimos a sacar algunos pesos al cajero (del Bco. de Santander, el único que hay, te cobran 27 pesos por la transferencia de otro banco, y puedes sacar hasta 5000 pesos),ha casi todos el billete de tren nos había dejado pelados de pesos y pagar en dólares el cambio que te hacen fuera del Bco. no es provechoso, pues teníamos que volver a estar preparadas para el billete de regreso (que si lo quieres pagar con tarjeta, tienes que darles la clave secreta, pues ellos mismos te lo hacen todo, no te dan nada para firmar, y entenderéis que con esta premisa, lo pagamos en efectivo), nos fuimos a cenar (más bien diría que a comer-merendar), y cuando salimos empezó una tormenta de miedo, no había forma de salir del tejado del establecimiento, encima una mujer nos dijo que ahora era la temporada de las lluvias, cuando amaino algo, no nos poníamos de acuerdo donde ir (dos a la farmacia, nosotras aprovechando para mirar las tiendas de allí, total que al final acabamos tomando chocolate y café, (el mío se olvidaron de ponerlo y no lo reclamé, tampoco lo cobraron), cuando salíamos oímos música, y nos metimos para tomarnos una cerveza, cogimos mesa, pero cerveza en fin de semana sirven hasta las ocho, (para tener al personal calmado, según nos dijo, una chica que es médico, y atiende 10km. a la redonda), total que el encargado, nos ofreció margaritas para tomar aceptamos y estuvimos viendo el concierto, que duró como tres horas con algún descanso, cantaban bien, era una chica y su primo, en uno de los descansos nos dijo que él era de la tribu de los Navajos y ella una mezcla de Navajos con Tarahumara, fue una velada muy agradable. Poco a poco se fueron a dormir, pues hoy teníamos dos excursiones para hacer antes de coger el tren, se había contratado con la misma persona que se contrató el hotel, y se suponía que los 250 pesos por cabeza que nos costaba, luego el tren nos costaba más barato, puesto que nos dejaba una parada más debajo de Los Mochis, (él dijo, que nos costaría el billete 800 pesos, y en realidad han sido 907 pesos), una empezaba a las ocho y otra a las 10, a excepción de Saúl todos hemos cogido las de las diez, íbamos a ver la piedra volada que está en un cañón, el mirador de cristal y alguna cosa más, que estaban todas juntas, para luego coger el tren en el Divisadero. La excursión no ha sido gran cosa, la sierra ya me la fui viendo ayer con detalle, lo único ver más de cerca el cañón con la famosa piedra, y el puente colgante, que daba un poco de cosa atravesarlo (por lo menos a mi), por la altura que tenia, cuando hemos llegado a Divisadero, en los puestos de la calle, el que quería comía, se compraba artesanía, la gente de aquí, es de la tribu de los Tarahumaras, se dedican a cazar venados, y nos han dicho que ahora algunos trabajan, pero en realidad son pobres y viven muy sencillamente, en la paradas que hace el tren, enseguida los tienes en las vías para venderte, (es una vida, creo yo, que como no conocen otra, puede ser que sean felices), ves individuos sueltos andando por tramos de las vías, como si fueran proscritos, te alzan la mano cuando pasa el tren, todo está sucio y dejado, no hay trozo que no mires y haya un papel, botes, ayer recorriendo la sierra por todos los lados, cuando cambian los maderos de las vías, tirados monte abajo, dejados al lado de las vías, vamos todo un contraste, con lo que habíamos visto hasta ahora. Bueno ahora son las seis estoy escribiendo esto en el tren de vuelta, siento que sea tan largo, pero os concentro tres días, y veremos cuando lleguemos a Los Mochis, (que nos vamos a cambiar de hotel, tengo internet y lo puedo mandar). Salimos de San Carlos con escolta de la policía, porque ya en Nogales nos habían acompañado parte de trayecto, puesto es como una bienvenida y la ruta de Méjico, (quitando el DF.)nos irán acompañando a tramos, pasamos en Obregón la visa del vehículo, (empleamos la mañana), aquí las cosas son lentas, pasan por las manos de barias personas y tardan un montón, cuando logramos salir, paramos a comer, hacía un calor horroroso, hablamos de la ruta, de por donde llegar a Los Mochis (vienen una pareja de Mejicanos), pues ellos unos cincuenta km. antes de llegar nos abandonaban para ir a ver alguno de sus hijos que Vivian cerca. Nos dijo que las carreteras de Méjico son estrechas y con muchas curvas, nos interesaba siempre que se pudiera coger la autopista, es de pago pero mejor, todos lo hicimos, (pero os tengo que decir, que a lo largo de 300 km. pagamos unas cinco veces 61 pesos y las otras dos ya ni me acuerdo porque cuestiones), es estrecha, siendo autopista cuando vas a adelantar da la impresión que no cabes en el carril y te vas a caer al sembrado, además tiene flejes y vas saltando constantemente, y esta inclinada (vamos una odisea), por eso no eran demasiados km. (pero a mí se me hicieron eternos), y por fin llegamos a Los Mochis cerca de las nueve de la noche, Saúl que es el que se encargaba de hacer de guía (es chileno y vive en Cancún), dice que Méjico se lo conoce bastante bien, nos llevó a un camping, que estaba cerrado, al lado había un hotel, que cogimos cinco de nosotros, pero los otros cuatro se fueron a otro porque ese no les gustaba, pero quedamos a cenar todos juntos para programar el día siguiente. Se supone teníamos internet en el hotel, pero después de meter la clave, no había cobertura, llegando tarde como llegamos, la cena para hablar del día siguiente, que íbamos a hacer La Barrancas del Cobre, en coche hay un tramo de la sierra de Tarahumara que no se puede hacer, así que había que ir en tren, se coge a las seis de la mañana, pero para sacar el billete hay que estar a las cinco en la estación, el de el hotel te llama a un taxi, previamente tienes que preguntar cuánto te va a costar, llegado al precio, te tocan en la puerta por la mañana a las cuatro y a las cuatro y media tienes el taxi que te lleva a la estación. Taxi 70 pesos, y el billete 1.083 pesos (solo ida), y se para en El Fuerte, Loreto, Cerocahui, Copper Canon y Creel que para nosotros era el final del trayecto (ya que este tren llega hasta Chihuahua, 350 km. más desde Creel), tuvimos 10 horas de tren, recorre toda la sierra Tarahumara,( para hacer fotos todas las que quieras, la verdad muy bonita, yo estuve en medio de dos vagones en la puerta , unas de las veces me hicieron una foto y perdí las gafas de sol que llevaba en la cabeza, una rama se me las llevó, así ya tengo un recuerdo, aquí perdí las gafas, ahora me tengo que comprar otras, y ya veremos donde, pero al final, yo ya estaba de estar en el tren, como un cura en los infiernos), solo se hace una parada de 15 minutos, como hora y media antes de llegar, las demás son para subidas y bajadas de pasajeros. Cuando llegamos a Creel una invasión de gente ofreciendo hotel coche y un todo de todo, Saúl negocio el hotel y a quién de todos los que estaban, al final nosotros tampoco nos poníamos de acuerdo, hasta que todo estuvo arreglado por lo menos hora y media, a nosotras nos costó 350 pesos la noche, la otra cabaña 700 pesos y eran para cinco, la inglesa como no se pudo meter con nosotras (por falta de camas), 350 para ella sola, (lo explico también, porque aquí, empiezas por 400 o 500 pesos y se empieza a hacer el ajuste), en todo hay que decir lo que estás dispuesto a dar, al final si te interesa pagas el precio de ellos. Eran ya las cinco y media cuando dejamos la mochila en la cabaña, decían de ir a cenar, pues nadie había comido, y en los lugares de paradas, la gente sale a las vías del tren para venderte artesanía, fruta, y algunos habían comprado fruta (yo me comí unas cuantas ciruelas, que buenas y que diferentes de sabor de las de España), fuimos a sacar algunos pesos al cajero (del Bco. de Santander, el único que hay, te cobran 27 pesos por la transferencia de otro banco, y puedes sacar hasta 5000 pesos),ha casi todos el billete de tren nos había dejado pelados de pesos y pagar en dólares el cambio que te hacen fuera del Bco. no es provechoso, pues teníamos que volver a estar preparadas para el billete de regreso (que si lo quieres pagar con tarjeta, tienes que darles la clave secreta, pues ellos mismos te lo hacen todo, no te dan nada para firmar, y entenderéis que con esta premisa, lo pagamos en efectivo), nos fuimos a cenar (más bien diría que a comer-merendar), y cuando salimos empezó una tormenta de miedo, no había forma de salir del tejado del establecimiento, encima una mujer nos dijo que ahora era la temporada de las lluvias, cuando amaino algo, no nos poníamos de acuerdo donde ir (dos a la farmacia, nosotras aprovechando para mirar las tiendas de allí, total que al final acabamos tomando chocolate y café, (el mío se olvidaron de ponerlo y no lo reclamé, tampoco lo cobraron), cuando salíamos oímos música, y nos metimos para tomarnos una cerveza, cogimos mesa, pero cerveza en fin de semana sirven hasta las ocho, (para tener al personal calmado, según nos dijo, una chica que es médico, y atiende 10km. a la redonda), total que el encargado, nos ofreció margaritas para tomar aceptamos y estuvimos viendo el concierto, que duró como tres horas con algún descanso, cantaban bien, era una chica y su primo, en uno de los descansos nos dijo que él era de la tribu de los Navajos y ella una mezcla de Navajos con Tarahumara, fue una velada muy agradable. Poco a poco se fueron a dormir, pues hoy teníamos dos excursiones para hacer antes de coger el tren, se había contratado con la misma persona que se contrató el hotel, y se suponía que los 250 pesos por cabeza que nos costaba, luego el tren nos costaba más barato, puesto que nos dejaba una parada más debajo de Los Mochis, (él dijo, que nos costaría el billete 800 pesos, y en realidad han sido 907 pesos), una empezaba a las ocho y otra a las 10, a excepción de Saúl todos hemos cogido las de las diez, íbamos a ver la piedra volada que está en un cañón, el mirador de cristal y alguna cosa más, que estaban todas juntas, para luego coger el tren en el Divisadero. La excursión no ha sido gran cosa, la sierra ya me la fui viendo ayer con detalle, lo único ver más de cerca el cañón con la famosa piedra, y el puente colgante, que daba un poco de cosa atravesarlo (por lo menos a mi), por la altura que tenia, cuando hemos llegado a Divisadero, en los puestos de la calle, el que quería comía, se compraba artesanía, la gente de aquí, es de la tribu de los Tarahumaras, se dedican a cazar venados, y nos han dicho que ahora algunos trabajan, pero en realidad son pobres y viven muy sencillamente, en la paradas que hace el tren, enseguida los tienes en las vías para venderte, (es una vida, creo yo, que como no conocen otra, puede ser que sean felices), ves individuos sueltos andando por tramos de las vías, como si fueran proscritos, te alzan la mano cuando pasa el tren, todo está sucio y dejado, no hay trozo que no mires y haya un papel, botes, ayer recorriendo la sierra por todos los lados, cuando cambian los maderos de las vías, tirados monte abajo, dejados al lado de las vías, vamos todo un contraste, con lo que habíamos visto hasta ahora. Bueno ahora son las seis estoy escribiendo esto en el tren de vuelta, siento que sea tan largo, pero os concentro tres días, y veremos cuando lleguemos a Los Mochis, (que nos vamos a cambiar de hotel, tengo internet y lo puedo mandar). Salimos de San Carlos con escolta de la policía, porque ya en Nogales nos habían acompañado parte de trayecto, puesto es como una bienvenida y la ruta de Méjico, (quitando el DF.)nos irán acompañando a tramos, pasamos en Obregón la visa del vehículo, (empleamos la mañana), aquí las cosas son lentas, pasan por las manos de barias personas y tardan un montón, cuando logramos salir, paramos a comer, hacía un calor horroroso, hablamos de la ruta, de por donde llegar a Los Mochis (vienen una pareja de Mejicanos), pues ellos unos cincuenta km. antes de llegar nos abandonaban para ir a ver alguno de sus hijos que Vivian cerca. Nos dijo que las carreteras de Méjico son estrechas y con muchas curvas, nos interesaba siempre que se pudiera coger la autopista, es de pago pero mejor, todos lo hicimos, (pero os tengo que decir, que a lo largo de 300 km. pagamos unas cinco veces 61 pesos y las otras dos ya ni me acuerdo porque cuestiones), es estrecha, siendo autopista cuando vas a adelantar da la impresión que no cabes en el carril y te vas a caer al sembrado, además tiene flejes y vas saltando constantemente, y esta inclinada (vamos una odisea), por eso no eran demasiados km. (pero a mí se me hicieron eternos), y por fin llegamos a Los Mochis cerca de las nueve de la noche, Saúl que es el que se encargaba de hacer de guía (es chileno y vive en Cancún), dice que Méjico se lo conoce bastante bien, nos llevó a un camping, que estaba cerrado, al lado había un hotel, que cogimos cinco de nosotros, pero los otros cuatro se fueron a otro porque ese no les gustaba, pero quedamos a cenar todos juntos para programar el día siguiente. Se supone teníamos internet en el hotel, pero después de meter la clave, no había cobertura, llegando tarde como llegamos, la cena para hablar del día siguiente, que íbamos a hacer La Barrancas del Cobre, en coche hay un tramo de la sierra de Tarahumara que no se puede hacer, así que había que ir en tren, se coge a las seis de la mañana, pero para sacar el billete hay que estar a las cinco en la estación, el de el hotel te llama a un taxi, previamente tienes que preguntar cuánto te va a costar, llegado al precio, te tocan en la puerta por la mañana a las cuatro y a las cuatro y media tienes el taxi que te lleva a la estación. Taxi 70 pesos, y el billete 1.083 pesos (solo ida), y se para en El Fuerte, Loreto, Cerocahui, Copper Canon y Creel que para nosotros era el final del trayecto (ya que este tren llega hasta Chihuahua, 350 km. más desde Creel), tuvimos 10 horas de tren, recorre toda la sierra Tarahumara,( para hacer fotos todas las que quieras, la verdad muy bonita, yo estuve en medio de dos vagones en la puerta , unas de las veces me hicieron una foto y perdí las gafas de sol que llevaba en la cabeza, una rama se me las llevó, así ya tengo un recuerdo, aquí perdí las gafas, ahora me tengo que comprar otras, y ya veremos donde, pero al final, yo ya estaba de estar en el tren, como un cura en los infiernos), solo se hace una parada de 15 minutos, como hora y media antes de llegar, las demás son para subidas y bajadas de pasajeros. Cuando llegamos a Creel una invasión de gente ofreciendo hotel coche y un todo de todo, Saúl negocio el hotel y a quién de todos los que estaban, al final nosotros tampoco nos poníamos de acuerdo, hasta que todo estuvo arreglado por lo menos hora y media, a nosotras nos costó 350 pesos la noche, la otra cabaña 700 pesos y eran para cinco, la inglesa como no se pudo meter con nosotras (por falta de camas), 350 para ella sola, (lo explico también, porque aquí, empiezas por 400 o 500 pesos y se empieza a hacer el ajuste), en todo hay que decir lo que estás dispuesto a dar, al final si te interesa pagas el precio de ellos. Eran ya las cinco y media cuando dejamos la mochila en la cabaña, decían de ir a cenar, pues nadie había comido, y en los lugares de paradas, la gente sale a las vías del tren para venderte artesanía, fruta, y algunos habían comprado fruta (yo me comí unas cuantas ciruelas, que buenas y que diferentes de sabor de las de España), fuimos a sacar algunos pesos al cajero (del Bco. de Santander, el único que hay, te cobran 27 pesos por la transferencia de otro banco, y puedes sacar hasta 5000 pesos),ha casi todos el billete de tren nos había dejado pelados de pesos y pagar en dólares el cambio que te hacen fuera del Bco. no es provechoso, pues teníamos que volver a estar preparadas para el billete de regreso (que si lo quieres pagar con tarjeta, tienes que darles la clave secreta, pues ellos mismos te lo hacen todo, no te dan nada para firmar, y entenderéis que con esta premisa, lo pagamos en efectivo), nos fuimos a cenar (más bien diría que a comer-merendar), y cuando salimos empezó una tormenta de miedo, no había forma de salir del tejado del establecimiento, encima una mujer nos dijo que ahora era la temporada de las lluvias, cuando amaino algo, no nos poníamos de acuerdo donde ir (dos a la farmacia, nosotras aprovechando para mirar las tiendas de allí, total que al final acabamos tomando chocolate y café, (el mío se olvidaron de ponerlo y no lo reclamé, tampoco lo cobraron), cuando salíamos oímos música, y nos metimos para tomarnos una cerveza, cogimos mesa, pero cerveza en fin de semana sirven hasta las ocho, (para tener al personal calmado, según nos dijo, una chica que es médico, y atiende 10km. a la redonda), total que el encargado, nos ofreció margaritas para tomar aceptamos y estuvimos viendo el concierto, que duró como tres horas con algún descanso, cantaban bien, era una chica y su primo, en uno de los descansos nos dijo que él era de la tribu de los Navajos y ella una mezcla de Navajos con Tarahumara, fue una velada muy agradable. Poco a poco se fueron a dormir, pues hoy teníamos dos excursiones para hacer antes de coger el tren, se había contratado con la misma persona que se contrató el hotel, y se suponía que los 250 pesos por cabeza que nos costaba, luego el tren nos costaba más barato, puesto que nos dejaba una parada más debajo de Los Mochis, (él dijo, que nos costaría el billete 800 pesos, y en realidad han sido 907 pesos), una empezaba a las ocho y otra a las 10, a excepción de Saúl todos hemos cogido las de las diez, íbamos a ver la piedra volada que está en un cañón, el mirador de cristal y alguna cosa más, que estaban todas juntas, para luego coger el tren en el Divisadero. La excursión no ha sido gran cosa, la sierra ya me la fui viendo ayer con detalle, lo único ver más de cerca el cañón con la famosa piedra, y el puente colgante, que daba un poco de cosa atravesarlo (por lo menos a mi), por la altura que tenia, cuando hemos llegado a Divisadero, en los puestos de la calle, el que quería comía, se compraba artesanía, la gente de aquí, es de la tribu de los Tarahumaras, se dedican a cazar venados, y nos han dicho que ahora algunos trabajan, pero en realidad son pobres y viven muy sencillamente, en la paradas que hace el tren, enseguida los tienes en las vías para venderte, (es una vida, creo yo, que como no conocen otra, puede ser que sean felices), ves individuos sueltos andando por tramos de las vías, como si fueran proscritos, te alzan la mano cuando pasa el tren, todo está sucio y dejado, no hay trozo que no mires y haya un papel, botes, ayer recorriendo la sierra por todos los lados, cuando cambian los maderos de las vías, tirados monte abajo, dejados al lado de las vías, vamos todo un contraste, con lo que habíamos visto hasta ahora. Bueno ahora son las seis estoy escribiendo esto en el tren de vuelta, siento que sea tan largo, pero os concentro tres días, y veremos cuando lleguemos a Los Mochis, (que nos vamos a cambiar de hotel, tengo internet y lo puedo mandar). Salimos de San Carlos con escolta de la policía, porque ya en Nogales nos habían acompañado parte de trayecto, puesto es como una bienvenida y la ruta de Méjico, (quitando el DF.)nos irán acompañando a tramos, pasamos en Obregón la visa del vehículo, (empleamos la mañana), aquí las cosas son lentas, pasan por las manos de barias personas y tardan un montón, cuando logramos salir, paramos a comer, hacía un calor horroroso, hablamos de la ruta, de por donde llegar a Los Mochis (vienen una pareja de Mejicanos), pues ellos unos cincuenta km. antes de llegar nos abandonaban para ir a ver alguno de sus hijos que Vivian cerca. Nos dijo que las carreteras de Méjico son estrechas y con muchas curvas, nos interesaba siempre que se pudiera coger la autopista, es de pago pero mejor, todos lo hicimos, (pero os tengo que decir, que a lo largo de 300 km. pagamos unas cinco veces 61 pesos y las otras dos ya ni me acuerdo porque cuestiones), es estrecha, siendo autopista cuando vas a adelantar da la impresión que no cabes en el carril y te vas a caer al sembrado, además tiene flejes y vas saltando constantemente, y esta inclinada (vamos una odisea), por eso no eran demasiados km. (pero a mí se me hicieron eternos), y por fin llegamos a Los Mochis cerca de las nueve de la noche, Saúl que es el que se encargaba de hacer de guía (es chileno y vive en Cancún), dice que Méjico se lo conoce bastante bien, nos llevó a un camping, que estaba cerrado, al lado había un hotel, que cogimos cinco de nosotros, pero los otros cuatro se fueron a otro porque ese no les gustaba, pero quedamos a cenar todos juntos para programar el día siguiente. Se supone teníamos internet en el hotel, pero después de meter la clave, no había cobertura, llegando tarde como llegamos, la cena para hablar del día siguiente, que íbamos a hacer La Barrancas del Cobre, en coche hay un tramo de la sierra de Tarahumara que no se puede hacer, así que había que ir en tren, se coge a las seis de la mañana, pero para sacar el billete hay que estar a las cinco en la estación, el de el hotel te llama a un taxi, previamente tienes que preguntar cuánto te va a costar, llegado al precio, te tocan en la puerta por la mañana a las cuatro y a las cuatro y media tienes el taxi que te lleva a la estación. Taxi 70 pesos, y el billete 1.083 pesos (solo ida), y se para en El Fuerte, Loreto, Cerocahui, Copper Canon y Creel que para nosotros era el final del trayecto (ya que este tren llega hasta Chihuahua, 350 km. más desde Creel), tuvimos 10 horas de tren, recorre toda la sierra Tarahumara,( para hacer fotos todas las que quieras, la verdad muy bonita, yo estuve en medio de dos vagones en la puerta , unas de las veces me hicieron una foto y perdí las gafas de sol que llevaba en la cabeza, una rama se me las llevó, así ya tengo un recuerdo, aquí perdí las gafas, ahora me tengo que comprar otras, y ya veremos donde, pero al final, yo ya estaba de estar en el tren, como un cura en los infiernos), solo se hace una parada de 15 minutos, como hora y media antes de llegar, las demás son para subidas y bajadas de pasajeros. Cuando llegamos a Creel una invasión de gente ofreciendo hotel coche y un todo de todo, Saúl negocio el hotel y a quién de todos los que estaban, al final nosotros tampoco nos poníamos de acuerdo, hasta que todo estuvo arreglado por lo menos hora y media, a nosotras nos costó 350 pesos la noche, la otra cabaña 700 pesos y eran para cinco, la inglesa como no se pudo meter con nosotras (por falta de camas), 350 para ella sola, (lo explico también, porque aquí, empiezas por 400 o 500 pesos y se empieza a hacer el ajuste), en todo hay que decir lo que estás dispuesto a dar, al final si te interesa pagas el precio de ellos. Eran ya las cinco y media cuando dejamos la mochila en la cabaña, decían de ir a cenar, pues nadie había comido, y en los lugares de paradas, la gente sale a las vías del tren para venderte artesanía, fruta, y algunos habían comprado fruta (yo me comí unas cuantas ciruelas, que buenas y que diferentes de sabor de las de España), fuimos a sacar algunos pesos al cajero (del Bco. de Santander, el único que hay, te cobran 27 pesos por la transferencia de otro banco, y puedes sacar hasta 5000 pesos),ha casi todos el billete de tren nos había dejado pelados de pesos y pagar en dólares el cambio que te hacen fuera del Bco. no es provechoso, pues teníamos que volver a estar preparadas para el billete de regreso (que si lo quieres pagar con tarjeta, tienes que darles la clave secreta, pues ellos mismos te lo hacen todo, no te dan nada para firmar, y entenderéis que con esta premisa, lo pagamos en efectivo), nos fuimos a cenar (más bien diría que a comer-merendar), y cuando salimos empezó una tormenta de miedo, no había forma de salir del tejado del establecimiento, encima una mujer nos dijo que ahora era la temporada de las lluvias, cuando amaino algo, no nos poníamos de acuerdo donde ir (dos a la farmacia, nosotras aprovechando para mirar las tiendas de allí, total que al final acabamos tomando chocolate y café, (el mío se olvidaron de ponerlo y no lo reclamé, tampoco lo cobraron), cuando salíamos oímos música, y nos metimos para tomarnos una cerveza, cogimos mesa, pero cerveza en fin de semana sirven hasta las ocho, (para tener al personal calmado, según nos dijo, una chica que es médico, y atiende 10km. a la redonda), total que el encargado, nos ofreció margaritas para tomar aceptamos y estuvimos viendo el concierto, que duró como tres horas con algún descanso, cantaban bien, era una chica y su primo, en uno de los descansos nos dijo que él era de la tribu de los Navajos y ella una mezcla de Navajos con Tarahumara, fue una velada muy agradable. Poco a poco se fueron a dormir, pues hoy teníamos dos excursiones para hacer antes de coger el tren, se había contratado con la misma persona que se contrató el hotel, y se suponía que los 250 pesos por cabeza que nos costaba, luego el tren nos costaba más barato, puesto que nos dejaba una parada más debajo de Los Mochis, (él dijo, que nos costaría el billete 800 pesos, y en realidad han sido 907 pesos), una empezaba a las ocho y otra a las 10, a excepción de Saúl todos hemos cogido las de las diez, íbamos a ver la piedra volada que está en un cañón, el mirador de cristal y alguna cosa más, que estaban todas juntas, para luego coger el tren en el Divisadero. La excursión no ha sido gran cosa, la sierra ya me la fui viendo ayer con detalle, lo único ver más de cerca el cañón con la famosa piedra, y el puente colgante, que daba un poco de cosa atravesarlo (por lo menos a mi), por la altura que tenia, cuando hemos llegado a Divisadero, en los puestos de la calle, el que quería comía, se compraba artesanía, la gente de aquí, es de la tribu de los Tarahumaras, se dedican a cazar venados, y nos han dicho que ahora algunos trabajan, pero en realidad son pobres y viven muy sencillamente, en la paradas que hace el tren, enseguida los tienes en las vías para venderte, (es una vida, creo yo, que como no conocen otra, puede ser que sean felices), ves individuos sueltos andando por tramos de las vías, como si fueran proscritos, te alzan la mano cuando pasa el tren, todo está sucio y dejado, no hay trozo que no mires y haya un papel, botes, ayer recorriendo la sierra por todos los lados, cuando cambian los maderos de las vías, tirados monte abajo, dejados al lado de las vías, vamos todo un contraste, con lo que habíamos visto hasta ahora. Bueno ahora son las seis estoy escribiendo esto en el tren de vuelta, siento que sea tan largo, pero os concentro tres días, y veremos cuando lleguemos a Los Mochis, (que nos vamos a cambiar de hotel, tengo internet y lo puedo mandar). Salimos de San Carlos con escolta de la policía, porque ya en Nogales nos habían acompañado parte de trayecto, puesto es como una bienvenida y la ruta de Méjico, (quitando el DF.)nos irán acompañando a tramos, pasamos en Obregón la visa del vehículo, (empleamos la mañana), aquí las cosas son lentas, pasan por las manos de barias personas y tardan un montón, cuando logramos salir, paramos a comer, hacía un calor horroroso, hablamos de la ruta, de por donde llegar a Los Mochis (vienen una pareja de Mejicanos), pues ellos unos cincuenta km. antes de llegar nos abandonaban para ir a ver alguno de sus hijos que Vivian cerca. Nos dijo que las carreteras de Méjico son estrechas y con muchas curvas, nos interesaba siempre que se pudiera coger la autopista, es de pago pero mejor, todos lo hicimos, (pero os tengo que decir, que a lo largo de 300 km. pagamos unas cinco veces 61 pesos y las otras dos ya ni me acuerdo porque cuestiones), es estrecha, siendo autopista cuando vas a adelantar da la impresión que no cabes en el carril y te vas a caer al sembrado, además tiene flejes y vas saltando constantemente, y esta inclinada (vamos una odisea), por eso no eran demasiados km. (pero a mí se me hicieron eternos), y por fin llegamos a Los Mochis cerca de las nueve de la noche, Saúl que es el que se encargaba de hacer de guía (es chileno y vive en Cancún), dice que Méjico se lo conoce bastante bien, nos llevó a un camping, que estaba cerrado, al lado había un hotel, que cogimos cinco de nosotros, pero los otros cuatro se fueron a otro porque ese no les gustaba, pero quedamos a cenar todos juntos para programar el día siguiente. Se supone teníamos internet en el hotel, pero después de meter la clave, no había cobertura, llegando tarde como llegamos, la cena para hablar del día siguiente, que íbamos a hacer La Barrancas del Cobre, en coche hay un tramo de la sierra de Tarahumara que no se puede hacer, así que había que ir en tren, se coge a las seis de la mañana, pero para sacar el billete hay que estar a las cinco en la estación, el de el hotel te llama a un taxi, previamente tienes que preguntar cuánto te va a costar, llegado al precio, te tocan en la puerta por la mañana a las cuatro y a las cuatro y media tienes el taxi que te lleva a la estación. Taxi 70 pesos, y el billete 1.083 pesos (solo ida), y se para en El Fuerte, Loreto, Cerocahui, Copper Canon y Creel que para nosotros era el final del trayecto (ya que este tren llega hasta Chihuahua, 350 km. más desde Creel), tuvimos 10 horas de tren, recorre toda la sierra Tarahumara,( para hacer fotos todas las que quieras, la verdad muy bonita, yo estuve en medio de dos vagones en la puerta , unas de las veces me hicieron una foto y perdí las gafas de sol que llevaba en la cabeza, una rama se me las llevó, así ya tengo un recuerdo, aquí perdí las gafas, ahora me tengo que comprar otras, y ya veremos donde, pero al final, yo ya estaba de estar en el tren, como un cura en los infiernos), solo se hace una parada de 15 minutos, como hora y media antes de llegar, las demás son para subidas y bajadas de pasajeros. Cuando llegamos a Creel una invasión de gente ofreciendo hotel coche y un todo de todo, Saúl negocio el hotel y a quién de todos los que estaban, al final nosotros tampoco nos poníamos de acuerdo, hasta que todo estuvo arreglado por lo menos hora y media, a nosotras nos costó 350 pesos la noche, la otra cabaña 700 pesos y eran para cinco, la inglesa como no se pudo meter con nosotras (por falta de camas), 350 para ella sola, (lo explico también, porque aquí, empiezas por 400 o 500 pesos y se empieza a hacer el ajuste), en todo hay que decir lo que estás dispuesto a dar, al final si te interesa pagas el precio de ellos. Eran ya las cinco y media cuando dejamos la mochila en la cabaña, decían de ir a cenar, pues nadie había comido, y en los lugares de paradas, la gente sale a las vías del tren para venderte artesanía, fruta, y algunos habían comprado fruta (yo me comí unas cuantas ciruelas, que buenas y que diferentes de sabor de las de España), fuimos a sacar algunos pesos al cajero (del Bco. de Santander, el único que hay, te cobran 27 pesos por la transferencia de otro banco, y puedes sacar hasta 5000 pesos),ha casi todos el billete de tren nos había dejado pelados de pesos y pagar en dólares el cambio que te hacen fuera del Bco. no es provechoso, pues teníamos que volver a estar preparadas para el billete de regreso (que si lo quieres pagar con tarjeta, tienes que darles la clave secreta, pues ellos mismos te lo hacen todo, no te dan nada para firmar, y entenderéis que con esta premisa, lo pagamos en efectivo), nos fuimos a cenar (más bien diría que a comer-merendar), y cuando salimos empezó una tormenta de miedo, no había forma de salir del tejado del establecimiento, encima una mujer nos dijo que ahora era la temporada de las lluvias, cuando amaino algo, no nos poníamos de acuerdo donde ir (dos a la farmacia, nosotras aprovechando para mirar las tiendas de allí, total que al final acabamos tomando chocolate y café, (el mío se olvidaron de ponerlo y no lo reclamé, tampoco lo cobraron), cuando salíamos oímos música, y nos metimos para tomarnos una cerveza, cogimos mesa, pero cerveza en fin de semana sirven hasta las ocho, (para tener al personal calmado, según nos dijo, una chica que es médico, y atiende 10km. a la redonda), total que el encargado, nos ofreció margaritas para tomar aceptamos y estuvimos viendo el concierto, que duró como tres horas con algún descanso, cantaban bien, era una chica y su primo, en uno de los descansos nos dijo que él era de la tribu de los Navajos y ella una mezcla de Navajos con Tarahumara, fue una velada muy agradable. Poco a poco se fueron a dormir, pues hoy teníamos dos excursiones para hacer antes de coger el tren, se había contratado con la misma persona que se contrató el hotel, y se suponía que los 250 pesos por cabeza que nos costaba, luego el tren nos costaba más barato, puesto que nos dejaba una parada más debajo de Los Mochis, (él dijo, que nos costaría el billete 800 pesos, y en realidad han sido 907 pesos), una empezaba a las ocho y otra a las 10, a excepción de Saúl todos hemos cogido las de las diez, íbamos a ver la piedra volada que está en un cañón, el mirador de cristal y alguna cosa más, que estaban todas juntas, para luego coger el tren en el Divisadero. La excursión no ha sido gran cosa, la sierra ya me la fui viendo ayer con detalle, lo único ver más de cerca el cañón con la famosa piedra, y el puente colgante, que daba un poco de cosa atravesarlo (por lo menos a mi), por la altura que tenia, cuando hemos llegado a Divisadero, en los puestos de la calle, el que quería comía, se compraba artesanía, la gente de aquí, es de la tribu de los Tarahumaras, se dedican a cazar venados, y nos han dicho que ahora algunos trabajan, pero en realidad son pobres y viven muy sencillamente, en la paradas que hace el tren, enseguida los tienes en las vías para venderte, (es una vida, creo yo, que como no conocen otra, puede ser que sean felices), ves individuos sueltos andando por tramos de las vías, como si fueran proscritos, te alzan la mano cuando pasa el tren, todo está sucio y dejado, no hay trozo que no mires y haya un papel, botes, ayer recorriendo la sierra por todos los lados, cuando cambian los maderos de las vías, tirados monte abajo, dejados al lado de las vías, vamos todo un contraste, con lo que habíamos visto hasta ahora. Bueno ahora son las seis estoy escribiendo esto en el tren de vuelta, siento que sea tan largo, pero os concentro tres días, y veremos cuando lleguemos a Los Mochis, (que nos vamos a cambiar de hotel, tengo internet y lo puedo mandar).
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