26 de julio de 2010 Oaxaca (Patrimonio de la Humanidad) Méjico




































































































































































































Estando en un hotel bueno, casi nos hemos levantado como nuevas, tranquilamente hemos desayunado y nos hemos dedicado a ver la ciudad, muchas iglesias, la mejor la de los Dominicos, que además hemos coincidido con una procesión, donde las mujeres iban con trajes regionales la ex iglesia de Santa Catalina (que ha sido de todo), la catedral (que me ha parecido bastante fea), el mercado, donde se vende y se come de todo, estrecho, con mogollón de gente, sin cámaras, (allí había puestos de carne, pollos, que los dueños con un matamoscas las quitaban de encima), el pescado sin hielo, ni cámaras, con las consabidas moscas, la verdad daba repelús, la higiene brilla por su ausencia, puestos para comer allí mismo. Por fuera del mercado todo lleno de tenderetes y puestos vendiendo de todo, aquí hoy se celebraba la fiesta del mezcal (licor), y la ciudad estaba llena. Iglesias hemos visto por doquier y cuando nos hemos cansado, nos hemos sentado en un velador de la plaza de la Catedral, donde nos han venido a ofrecer de todo, hoy además de ver vender a niños, algunas señoras mayores también (una con bastón un poco contrahecha, otra descalza que igual tenia ochenta años), la verdad daba una pena tremenda, aquí la pobreza todavía resalta más, con la clase más rica. Como cosa curiosa un parking que había que entrar por una tienda, y edificios para todos los gustos (unos mejor conservado que otros).Estando en un hotel bueno, casi nos hemos levantado como nuevas, tranquilamente hemos desayunado y nos hemos dedicado a ver la ciudad, muchas iglesias, la mejor la de los Dominicos, que además hemos coincidido con una procesión, donde las mujeres iban con trajes regionales la ex iglesia de Santa Catalina (que ha sido de todo), la catedral (que me ha parecido bastante fea), el mercado, donde se vende y se come de todo, estrecho, con mogollón de gente, sin cámaras, (allí había puestos de carne, pollos, que los dueños con un matamoscas las quitaban de encima), el pescado sin hielo, ni cámaras, con las consabidas moscas, la verdad daba repelús, la higiene brilla por su ausencia, puestos para comer allí mismo. Por fuera del mercado todo lleno de tenderetes y puestos vendiendo de todo, aquí hoy se celebraba la fiesta del mezcal (licor), y la ciudad estaba llena. Iglesias hemos visto por doquier y cuando nos hemos cansado, nos hemos sentado en un velador de la plaza de la Catedral, donde nos han venido a ofrecer de todo, hoy además de ver vender a niños, algunas señoras mayores también (una con bastón un poco contrahecha, otra descalza que igual tenia ochenta años), la verdad daba una pena tremenda, aquí la pobreza todavía resalta más, con la clase más rica. Como cosa curiosa un parking que había que entrar por una tienda, y edificios para todos los gustos (unos mejor conservado que otros).Estando en un hotel bueno, casi nos hemos levantado como nuevas, tranquilamente hemos desayunado y nos hemos dedicado a ver la ciudad, muchas iglesias, la mejor la de los Dominicos, que además hemos coincidido con una procesión, donde las mujeres iban con trajes regionales la ex iglesia de Santa Catalina (que ha sido de todo), la catedral (que me ha parecido bastante fea), el mercado, donde se vende y se come de todo, estrecho, con mogollón de gente, sin cámaras, (allí había puestos de carne, pollos, que los dueños con un matamoscas las quitaban de encima), el pescado sin hielo, ni cámaras, con las consabidas moscas, la verdad daba repelús, la higiene brilla por su ausencia, puestos para comer allí mismo. Por fuera del mercado todo lleno de tenderetes y puestos vendiendo de todo, aquí hoy se celebraba la fiesta del mezcal (licor), y la ciudad estaba llena. Iglesias hemos visto por doquier y cuando nos hemos cansado, nos hemos sentado en un velador de la plaza de la Catedral, donde nos han venido a ofrecer de todo, hoy además de ver vender a niños, algunas señoras mayores también (una con bastón un poco contrahecha, otra descalza que igual tenia ochenta años), la verdad daba una pena tremenda, aquí la pobreza todavía resalta más, con la clase más rica. Como cosa curiosa un parking que había que entrar por una tienda, y edificios para todos los gustos (unos mejor conservado que otros).Estando en un hotel bueno, casi nos hemos levantado como nuevas, tranquilamente hemos desayunado y nos hemos dedicado a ver la ciudad, muchas iglesias, la mejor la de los Dominicos, que además hemos coincidido con una procesión, donde las mujeres iban con trajes regionales la ex iglesia de Santa Catalina (que ha sido de todo), la catedral (que me ha parecido bastante fea), el mercado, donde se vende y se come de todo, estrecho, con mogollón de gente, sin cámaras, (allí había puestos de carne, pollos, que los dueños con un matamoscas las quitaban de encima), el pescado sin hielo, ni cámaras, con las consabidas moscas, la verdad daba repelús, la higiene brilla por su ausencia, puestos para comer allí mismo. Por fuera del mercado todo lleno de tenderetes y puestos vendiendo de todo, aquí hoy se celebraba la fiesta del mezcal (licor), y la ciudad estaba llena. Iglesias hemos visto por doquier y cuando nos hemos cansado, nos hemos sentado en un velador de la plaza de la Catedral, donde nos han venido a ofrecer de todo, hoy además de ver vender a niños, algunas señoras mayores también (una con bastón un poco contrahecha, otra descalza que igual tenia ochenta años), la verdad daba una pena tremenda, aquí la pobreza todavía resalta más, con la clase más rica. Como cosa curiosa un parking que había que entrar por una tienda, y edificios para todos los gustos (unos mejor conservado que otros). Las tres primeras fotos son del hotel donde estamos ahora, (a ver si os gusta).

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